cultura

El Dumbo taquillero de Tim Burton

Por Marcos Cercato

En un proyecto ambicioso de Disney, el elefante volador de orejas largas volvió readaptado al cine, luego de casi 80 años. El famoso cineasta logró pasar la animación de 1941 a un contexto más realista, y centrado en los reclamos sobre el maltrato animal. Una gran apuesta de la compañía del ratón Mickey.

El 29 de marzo se estrenó en los cines argentinos la película “Dumbo”, la adaptación de la película de 1941 dirigida por Tim Burton y con guión de Ehren Kruger. La trama comienza con el dueño del circo, Max Medici (Danny DeVito), reclutando a la exestrella Holt Farrier (Colin Farrell) y a sus hijos Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins) para cuidar a un elefante recién nacido cuyas orejas demasiado grandes lo convierten en un animal de risa, dentro de un espectáculo que está criticado y en mala posición.

Al descubrir que Dumbo puede volar, el circo se recupera increíblemente, atrayendo al empresario V.A. Vandevere (Michael Keaton), un personaje poderoso y enigmático que recluta al sorprendente paquidermo para su nuevo parque de atracciones llamado Dreamland. Dumbo se eleva en nuevos desafíos, junto a la encantadora trapecista Colette Marchant (Eva Green), hasta que Holt se entera de los oscuros secretos del ostentoso circo.

Desde el “vamos”, Tim Burton hace una propuesta adaptada a hechos que pueden acontecer con factibilidad: personas en carne y hueso que desempeñan el rol humanístico durante la trama de la película. Los animales computarizados, similares a los reales, pasan a un segundo plano, exceptuando a la gran figura del espectáculo: Dumbo. El reconocido cineasta deja a un lado el dibujo animado y pone todo su esfuerzo en hacer una versión más verosímil, adaptada tanto para niños como para todo tipo de público.

En esta entrega, prevalece la visión modernista de Ehren Kruger en el grueso de la trama, cambiando algunas cuestiones del guión original de Joe Grant y Dick Huemer de 1941. Por ejemplo, Dumbo nace de su madre, en vez de llegar gracias a la cigüeña. Los elefantes lo enaltecen y las burlas las propinan los humanos, no los paquidermos. La alucinación de los “elefantes rosas” no es efecto del champagne, sino una representación de burbujas hechas por artistas de circo. El ratón Timothy, compañero de Dumbo en la primera entrega, es reemplazado por los hermanos Milly y Joe Farrier.

Los cambios, sin embargo, no afectan a la trama porque Dumbo sigue siendo el mismo elefante de orejas largas que, gracias a la aspiración de plumas, puede volar por los aires y dar un espectáculo único a los asistentes del show. Es alegre, tierno, conmovedor, pero a la vez se siente triste, solo y apartado de su madre. Esta versión computarizada de Dumbo revuelve los sentimientos más profundos del ser humano: él quiere volver con su mamá, y todo lo hace con el fin de estar con ella. Hermoso.

Es de especial interés el enfoque que tiene la película en el maltrato y la explotación animal. Aparece la idea del circo como un lugar de divertimento y negocios, pero que en el fondo persiste el deplorable cuidado de los mamíferos. Especialmente en Dreamland, dondetoda la pomposa diversión tiene su reverso tenebroso.

Es un film que hace un llamado a la extinción del cautiverio, en un contexto donde se está tomando conciencia del rol de los zoológicos en la sociedad y se critica el hecho de tener una especie “solamente por el hecho de tenerla como un trofeo”. Incluso hay una parte del film donde citan que “matar a la madre de Dumbo podría ser un buen negocio para tener botas de elefante”. Escalofriante, pero muy real si se toma en el contexto de existencia de la caza de animales para fabricación de ropa de alta moda.

Los actores principales de la trama (Colin Farrell, Danny De Vito, Michael Keaton, Eva Green) tienen un papel deslumbrante. Da emoción ver a protagonistas que se comprometen con su papel, a tal punto que logran conmover a más de un espectador. Ni hablar de la sorpresa que dan los niños Nico Parker y Finley Hobbins, los hermanos Farrier, que tuvieron a su cargo el gran grueso de la trama, y son los que acompañan a Dumbo en cada uno de sus pasos.

Si bien, tenemos una banda sonora emocionante, que sigue cada paso de la trama al pie de la letra, las piezas originales sólo tienen breves cameos en algunos momentos de la película. Un aspecto que acompaña los cambios en el guion, pero que hubiera provocado nostalgia en el público más adulto.

La apuesta de Disney de readaptar sus clásicos a versiones más actualizadas es una gran jugada, teniendo en cuenta los valores de taquilla que ha conseguido. En el caso de Dumbo, a tan sólo dos semanas de su estreno, en Argentina 161.578 personas la han visto, lo cual es un número más que satisfactorio.

A nivel general, una gran película llevada a la vida real, con una trama que deja un sólido mensaje: basta de maltrato y explotación animal, de tenerlos en cautiverio sólo por exposición. Dumbo es la consecuencia de todo aquello, y sus inseparables defensores son los Farrier. La búsqueda incansable de la madre es el hilo por el cual el “orejotas” hará su trabajo, pero por el cual buscará volar hacia su propia libertad. Los cambios en la trama original no alteran en nada la historia del elefantito, que hace emocionar a más de un espectador. Recomendable desde todo punto de vista.

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