Opinión

¿Sigue Larreta en Buenos Aires?: Su reelección ante una oposición dormida y una posible separación de Macri

Por Nazarena Lomagno

Apenas comienza 2019 y la vorágine propia de un año electoral comienza con más urgencia para los bloques que integran el oficialismo. Sucede que los balances sociales, políticos y económicos del año finalizado distan de las promesas de campaña que el gobierno en 2015 auguró y la imagen del gobernador porteño cae en consecuencia de los desaciertos del Presidente. ¿Podrá revalidar el triunfo que mantiene desde 2007 en la ciudad?

“Horacio le suma a Mauricio y Mauricio le suma a Horacio”, aseguraron desde la gestión del gobernador porteño a La Política Online (LPO), el 6 de enero. Sin embargo, los porcentajes que describen la situación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) no guardan consonancia con las expectativas que sembraron los ciudadanos del distrito que enraiza el núcleo duro del Presidente: según los últimos datos del INDEC, en Capital Federal la pobreza subió al 16% en el primer trimestre de 2018, contra un 14,9% indicado en el mismo período del año anterior.

El organismo señaló también que en el último trimestre del año pasado se produjo un aumento de 0,7% del desempleo, ubicado en un 9%. Su último dato publicado, poco alentador, fue una inflación acumulada de 47,6 por ciento, la más alta en 27 años. Además, hilado a la caída de la economía, de acuerdo a la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) se registró un alza interanual del 57% de locales sin actividad entre noviembre y diciembre. Al mismo tiempo, el rubro inmobiliario disminuyó un 45,8 % y las operaciones con créditos hipotecarios un 88 por ciento, según el Colegio de Escribanos.

El panorama se complementa con aumentos tarifarios insostenibles, la mayor devaluación desde 2002, más de 200 mil empleos perdidos y una problemática que termina por empantanar el terreno y pronunciar la curva: el creciente número de femicidios y denuncias por violencia de género.

Propuesta Republicana (PRO) supo cautivar a su electorado hegemónico durante doce años con un diseño, estructura y administración de CABA amoldada a una agenda particular, que encuentra diferencias con la del electorado provincial. Pero el plano socioeconómico se ha empobrecido y las demandas ante el Estado para recuperar la estabilidad lograron penetrar en el epicentro de sus votantes: la clase media.

Frente a este escenario, y un 61,5 % de imagen negativa del Presidente según la consultora Gustavo Córdoba y Asociados, los comicios de 2019 presentarían para Horacio Rodríguez Larreta -en distintas escalas- el mismo dilema que atravesaba su colega María Eugenia Vidal en la provincia: desdoblar o no las elecciones.

Desde la gestión del gobernador transmitieron a LPO que las elecciones unificadas “son el panorama más realista”. De hecho, a principios de enero el presidente Mauricio Macri se reunió en Villa la Angostura junto a Larreta y los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales, y de Mendoza, Alfredo Cornejo, para insistir con la posibilidad de una unificación y el 21 del mismo mes, el vicejefe del gobierno porteño, Diego Santilli, sostuvo en diálogo con Radio Continental que “tener seis elecciones en un año en la Ciudad era un poquito fuerte”, en referencia a las dos PASO, las dos generales y dos posibles balotaje.

A si mismo, Santilli agregó que la decisión de plegarse o dividirse del calendario nacional será tomada “en las próximas semanas”, por tanto la estrategia política aún no contempla un modus operandi determinado. El jefe de gobierno aseguró estar enfocado en “la gestión y en la cantidad de proyectos que están en plena ejecución” y que “no hay apuro” para tomar la decisión. Un dirigente que pareciera expresar tranquilidad de cara a los comicios, pero no se atreve a tener la última palabra, ¿tiene las elecciones aseguradas de la mano del Presidente?

Políticas públicas por y para la derecha, sus ases en la manga

Primeramente, un balance general de los doce años de la gestión PRO en la ciudad advertiría si Larreta puede convalidar su continuidad sin Macri como sostén. En esa línea, el ex legislador y presidente del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP), Rafael Gentili, explicó: “Las políticas que se han mantenido inalterables y donde mejor expresan su sesgo ideológico tienen que ver con el desarrollo urbano, la educación y la salud. En el primer caso se caracterizó por su fomento activo y entusiasta del gran negocio inmobiliario, con la venta de tierra pública como nave insignia. En salud su política se ha sostenido en un acuerdo con la corporación de médicos municipales y en la restricción de la oferta pública de salud al público de bajos recursos. En educación expresó un desprestigio constante de la escuela pública, de los docentes y en la no ampliación de la oferta pública y su contracara: la ampliación de los subsidios a la educación privada.”

En relación al área educativa estatal, actualmente el Ministerio de Educación de la Ciudad mantiene una tensa relación con gremios docentes debido a la resolución 4055/2018, emitida el 13 de diciembre y derogada el 30 de enero, que prevía el cierre de inscripciones para el primer año del ciclo lectivo 2019 en catorce escuelas nocturnas y ponía en jaque la continuidad laboral de los docentes.

“En líneas generales, la ciudad no manifiesta demasiados cambios más que los cosméticos, sobrevalorados por el gobierno. En el sur de Capital Federal se nota el impacto de la ausencia de atrapamiento escolar, del tendido de iluminación y seguridad. Esto nunca lo ha cambiado ni lo hará, porque la única alternativa es el desarrollo productivo PyME y Cambiemos lo está destruyendo”, sostuvo el sociólogo y director de la consultora Equis, Artemio López.

De todos modos, que las prioridades expuestas en las políticas del PRO siempre se hayan mantenido fieles a los intereses de sus votantes, es un motivo que el politólogo Matias Tarillo consideró clave para su reelección: “Su núcleo electoral se preocupa más por la obra pública y las cuestiones institucionales que por la administración de servicios como salud o educación. Vamos Juntos ganó en las quince comunas en las elecciones legislativas de 2017, obteniendo más votos en el norte que en el sur, probablemente por estas mismas razones”, opinó.

Complementando al politólogo, su colega Sergio Rotondo consideró esencial destacar que el electorado de CABA “es completamente diferente al resto del país” porque históricamente vacila “del centro a la derecha o a la izquierda” por lo que la clase media, “no corre riesgo más allá de la dura realidad económica.” No obstante, Gentili cree que la clave en 2019 estará en que sus electores “prioricen su bolsillo o su pelaje”, aunque afirmó que desde 2005 el apoyo del PRO ronda el 35% de los votos, sin contar el aporte de la diputada de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió.

El próximo compañero del Jefe de Gobierno: ¿figurita repetida o tiempo de cambio?

Desde la administración porteña también se analiza qué compañero potenciará la fórmula y el porcentaje de electores. La lista de posibilidades ya no sólo la encabeza el actual vicejefe de Gobierno porteño y ministro de Seguridad de CABA, sino también la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.

El 19 de enero LA NACIÓN publicó una encuesta de una consultora anónima que posiciona a la funcionaria como la cuarta ministra mejor considerada dentro de Cambiemos con un 18 por ciento, detrás del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con un 29 por ciento. Sin embargo, de acuerdo a los datos de la consultora Agora, señalados por Infobae el 8 de enero, la ministra conserva su cuarto lugar pero con un 3 por ciento de imagen positiva y un 2 por ciento de imagen negativa. Con respecto a Santilli, López opinó que es un “eterno candidato a Jefe de Gobierno, pero con voluntad política sin demasiada contundencia”, y que un posible cambio “no modificará la ecuación electoral de Capital Federal.”

Y si no, ¿Quién puede moverle el tablero a Larreta?

Sin demasiadas inquietudes y con un horizonte electoral a su favor, cabe preguntar entonces cuánta fuerza mantiene la oposición para ocasionarle un desafío político al Jefe de gobierno.

“El tema de Larreta es complejo, él es lo que es fundamentalmente por atributos que no son propios, es decir, no tiene oposición con impacto en términos de alternativa política”, opinó López y resaltó que el rol del Frente para la Victoria fue “muy deficitario” porque el espacio manifestó “proximidades con Cambiemos en la ciudad.”

Gentili coincidió con que la fuerza política de la gestión anterior no obtendría mayoría en la ciudad, pero consideró la posibilidad de un candidato progresista no afiliado al kirchnerismo: “La clave una hipotética figura alternativa sería tener una opción presidencial que en CABA le gané al kirchnerismo o que buena parte del electorado que opte por el kirchnerismo a nivel nacional, lo haga por su candidatura a nivel local”, aseguró.

Sin embargo, desde el Movimiento Evita transmitieron a El Economista que figuras como Marco Lavagna, Mariano Recalde, Victoria Donda, Matías Lammens y Ginés González García son consideradas como posibles candidaturas rivales. Según el Presidente del LPP, un 70-75% del electorado ya tiene definida su preferencia: 35-40% PRO, 25% Unidad Ciudadana, 10% Frente de Izquierda y de los Trabajadores y resta un 30-25% por determinar. Por otro lado, el diputado radical por Evolución, Martín Losteau, es una potencial figura dentro de Cambiemos que coquetea tanto con la candidatura de Jefe de Gobierno porteño, como con la nacional.

Feminismo, un componente político indubitable

Un último factor que condiciona el voto de una fracción del electorado de la totalidad de los partidos, es el nivel de influencia de la agenda feminista dentro de la grilla política. Desde ese lugar, Larreta no quedó bien posicionado con el movimiento, principalmente en virtud de su rechazo a la interrupción voluntaria, legal y gratuita del embarazo por definirse “pro-vida” y encomendar la Ciudad al “Inmaculado Corazón de María y al Sagrado Corazón de Jesús”, sin considerar las graves discrepancias que el feminismo mantiene con la Iglesia y el culto católico. Igualmente, Gentili afirmó que su base electoral “está más cerca de la ‘defensa de las dos vidas’”, por tanto su ideología no influiría relevantemente. De todos modos, no habría que desestimar cuál sería el costo político del Jefe de Gobierno si en CABA se replicara un caso como el de la joven de 12 años violada en Jujuy, a quién se le realizó una cesárea por orden del gobernador de la provincia, Gerardo Morales, en vez de cumplir con el Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE). A su vez, López concluyó: “De ninguna manera este gobierno puede caracterizarse como feminista, porque los modelos empobrecedores y desocupadores siempre tienen en el vértice de la carencia a una mujer. Caracterizarlos de feministas es un ejercicio literario de alto vuelo.”

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