Región Capital

Febrero feminista: lo que se viene de cara al Encuentro Nacional de Mujeres en La Plata

Por Mariana Sidoti para 0221.com.ar

Nuestra ciudad será sede del próximo Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) y la organización avanza a paso firme. En febrero habrá dos instancias de reunión para que todas las que lo deseen puedan ser parte. Y el 16 de este mes se podrá anotarse para participar en la organización del encuentro.

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La Plata recibirá a miles de personas en el trigésimo cuarto Encuentro Plurinacional de mujeres, travestis, trans, lesbianas y no bianarias.Se trata de un evento anual que se realiza desde 1986 en el país, y que fue clave en la aprobación de leyes que otorgaron derechos. La “marea verde” se arrima con talleres, actividades y una marcha que en Trelew (2018) superó las 40 cuadras. Las platenses ya se reúnen para organizarlo y el Rectorado de la UNLP será protagonista de dos asambleas en febrero.

Durante la última reunión realizada el 15 de diciembre, se definió el 16 de febrero como fecha clave para un nuevo encuentro en pos de organizar el Encuentro, que cada año requiere un importante trabajo por parte de todas las participantes.

En principio se definieron las comisiones de Comunicación, Logística y Organización, Contenidos, Seguridad, Cultura y Plurinacional, que tendrán una reunión aparte el 9 de febrero. Sin embargo, el 16 volverán al Rectorado para socializar las conclusiones y sumar a quienes deseen participar. El espíritu del Encuentro es que estos espacios queden abiertos. 

La jornada del sábado 16 de febrero se desarrollará, con horario a definir, en el patio interno del máximo edificio de la UNLP, y pretende continuar con los debates abiertos que dejó la última reunión. Uno de ellos, el más importante teniendo en cuenta el Encuentro 2018 en Trelew (Chubut), tiene que ver con el carácter plurinacional del Encuentro, es decir que incluya a todas las naciones indígenas que coexisten en nuestro país.

Desde 1986 a esta parte siempre se llamó “Encuentro Nacional de Mujeres”, aunque en la mayoría también participaron mujeres de distintas naciones y comunidades indígenas que habitan el territorio nacional. 

Otro importante debate abierto y pendiente desde diciembre tiene que ver con la inclusión de otras identidades de género, además de las mujeres, en el nombre del Encuentro; que de hecho vienen participando año a año pero no se nombran. Las lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales y personas no binarias (es decir que no se identifican ni como mujeres ni como varones) vienen exigiendo desde hace varios años su inclusión en el nombre del Encuentro como identidades políticas y de género, más allá de su orientación sexual.

Este abanico de identidades da cuenta y pretende demostrar que el mundo no se divide solo entre hombres y mujeres, y que hay un inmenso espectro de identidades de género que las personas pueden asumir. Aunque en diciembre no se expresó abiertamente ningún argumento en contra, sí quedó en el tintero la decisión de cómo modificar el nombre del Encuentro, si en el Encuentro mismo y los talleres o, por el contrario, en la misma Comisión Organizadora. 

Por otro lado, se debatió fuertemente acerca de la participación o no de sectores que están en contra de la legalización del aborto. Algunas argumentaron que por su orgánica “plural y horizontal”, el Encuentro siempre debe incluir a las mujeres que desean participar; otras adujeron que las activistas conservadoras y eclesiásticas no deben formar parte de la Comisión Organizadora como así también que la misma C.O. debe pronunciarse clara y explícitamente a favor del aborto legal, seguro y gratuito.

Por último se debatieron las formas de resolución de conflictos y debates en la C.O., que siempre fueron por consenso y ahora se planteó la posibilidad del voto. Se trata de otro de los temas pendientes que quedarán a resolverse para el próximo sábado 16 de febrero. 

¿DE QUÉ SE TRATA EL ENCUENTRO?

Este evento tuvo su origen en 1985, cuando un grupo de mujeres argentinas participó en la Clausura de la Década de la Mujer en Kenia, África. Al regresar pensaron en la necesidad de autoconvocarse para tratar la problemática específica de las mujeres en nuestro país y así, en 1986, empezaron los encuentros, que cada año son más masivos y exitosos: el primero reunió cerca de mil personas y el último, llevado a cabo el 2018 en Trelew (Chubut), congregó a más de 60 mil. El Encuentro es “autoconvocado, horizontal, federal, autofinanciado, plural y profundamente democrático”: cada año mujeres y disidencias -lesbianas, travestis, transexuales, personas no binarias e intersex, entre otras- se encuentran en una ciudad e intercambian experiencias comunes, convirtiendo “problemas que parecían individuales en un problema de todas”. En 2018, por primera vez, se puso en discusión el nombre del evento -“Encuentro Nacional de Mujeres”, ENM- y se planteó la necesidad de integrar a las mujeres de los Pueblos Originarios y a las identidades sexuales disidentes. Se trata de un debate que todavía está sin saldar en la Comisión Organizadora local

La columna vertebral del ENM son sus talleres. En Trelew hubo 73 talleres con temáticas como “Mujeres y sexualidades”, “Mujeres y activismo lésbico”, “Mujeres y Ciencia y Tecnología”, “Mujeres y estrategias para el aborto”, “Mujeres y aborto”, “Mujeres y relación con su cuerpo”, “Mujeres y sindicalismo”, “Mujeres y familia”, “Mujeres, salud y terapias alternativas”, “Mujeres y fútbol”, “Mujeres de pueblos originarios”, “Mujeres y maternidades” y “Mujeres y estudios de género”, entre otras. Estos talleres son gratuitos, libres y abiertos para todas aquellas que deseen participar. Se realizan de modo simultáneo en distintas escuelas públicas y tienen una o varias moderadoras, que anotan los nombres de quienes quieran hacer intervenciones y se ocupan de dar la palabra. Como el Encuentro dura tres días, el primero se realizan tres horas de taller a la tarde, el segundo otras tres a la mañana y por último, a la tarde, se cierra con otras tres horas de conclusiones, que luego se plasman en la página oficial del evento.

Así, las ciudades que son sedes del Encuentro disponen de espacios de confianza para que las mujeres, niñas y adolescentes puedan contar experiencias y reflexiones en un ambiente de acompañamiento. Familiares de mujeres desaparecidas víctimas de trata, madres de víctimas de gatillo fácil, mujeres sobrevivientes de abuso sexual, docentes, activistas cannábicas y LGBTIQ+, trabajadoras estatales, académicas, médicas, obreras, empleadas domésticas y amas de casa: todas estas historias de vida y perspectivas del mundo pueden entrelazarse, conocerse y emprender nuevos caminos a partir de un Encuentro, tal como lo vienen demostrando los últimos 33. Este año, el evento toma todavía más fuerza después de la denuncia de Thelma Fardín contra Juan Darthés por violación, que desató una oleada de relatos de víctimas de abuso sexual en todo el país. 

Los talleres del encuentro se realizan en escuelas públicas, que son en realidad la superestructura del evento: las miles y miles de mujeres que viajan desde distintos puntos del país también se alojan en esos establecimientos, con bolsas de dormir y una muda corta para dos o tres días. Aun así, los colegios no suelen dar abasto y los hoteles, hostels y hasta casas particulares terminan siendo solicitados: el año pasado en Trelew, a un mes del Encuentro, la capacidad hotelera ya estaba explotada. Además de los talleres, que ordenan y delimitan todo el Encuentro, las ciudades suelen coparse de feriantes tanto locales como del resto del país. La Comisión Organizadora de cada ciudad elige una plaza -que suele ser grande y céntrica- como punto de encuentro, y allí despliegan su arte y sus producciones los y las feriantes que quieran hacerlo. 

También hay muchísimo movimiento gastronómico en la vía pública y locales comerciales. En el último Encuentro hubo una novedad que podría repetirse en La Plata: la creación de una feria gastronómica con foodtrucks, puestos informales y alimentos veganos y vegetarianos, que fue emplazada en una calle y un galpón y sirvió también como atracción turística. Es más: según comentó el intendente de Trelew Adrián Maderna al portal Nova Chubut, el Encuentro fue “una inyección muy fuerte para los gastronómicos, hoteleros, diferentes comercios, productores y emprendedores de la ciudad”. El evento se sintetiza el segundo día, después de las conclusiones de los talleres, con una gran marcha que dura aproximadamente dos horas y recorre el centro y la periferia de las ciudades. Tristemente, y más allá de las pintadas, las pegatinas y algunos ataques a lugares aislados -como iglesias o bancos- los Encuentros suelen terminar con una brutal represión policial. 

El tercer y último día es el día de la votación: en un predio abierto y por aplausómetro se define cuál será la siguiente ciudad en ser sede del Encuentro. En el caso de La Plata, es la segunda vez que se impone: antes había sido sede en un vertiginoso 2001 que reunió a más de 15 mil asistentes. La tradición de lucha del ENM puede observarse en diferentes conquistas legales y sociales, entre las que se destacan el Cupo Femenino (1991), la ley de Protección contra la Violencia Familiar (1994), el Régimen Especial de Seguridad Social para Empleadas del Servicio Doméstico (1999), el programa nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (2003), el Cupo Sindical Femenino (2003), el régimen para las Intervenciones de Contracepción Quirúrgica (ligadura de trompas y vasectomía gratuitas), la ley de Protección Integral para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres y la inclusión del agravante por violencia de género en un homicidio (femicidio) al Código Penal, entre tantas otras. 

El 16 de febrero será la fecha clave que deben anotarse quienes deseen participar de la organización del Encuentro. Con el debate abierto sobre el nombre y las identidades sexuales que se ven representadas arranca un año que trae como eje varios temas ligados a la igualdad de derechos, la no discriminación y los derechos de las mujeres: el aborto legal, seguro y gratuito, la separación de la Iglesia y el Estado, el reconocimiento de identidades no binarias en los DNI, el derecho a más días por maternidad/paternidad para las personas no gestantes, la Emergencia en Violencia de Género y la no prescripción de los delitos de abuso sexual son algunos de los cambios y modificaciones legales y sociales que vienen perfilándose mediáticos desde el 2018 y prometen traer debate para este 2019.  

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