Opinión

El volar como un pájaro: crónica de un deporte extremo platense

Por Camilo González Balducchi

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A 900 metros de altura, Daniel contempla la ciudad de La Plata como se la ve en los mapas satélites: un cuadrado con puntas redondas y diagonales que la cruzan. Un poco más adelante, el Río de La Plata completa un paisaje que solo se puede observar arriba de una ala delta.

-Nunca en mi vida aprecié una vista tan hermosa como la que uno puede observar allá arriba.

El padre de familia, de 52 años, realiza, luego del curso de piloto aprobado, su cuarto vuelo de aladeltismo, deporte extremo que practica hace un poco más de dos años en el único lugar que lo ofrecen en la Región Capital de la provincia de Buenos Aires: el aeroclub Fly Ranch.

Agarrado a un caño, Daniel está sujetado a una estructura triangular mediante un arnés, que parece un capullo de mariposa, el cual le cubre todo el cuerpo hasta el pecho. Con un casco gigante como el de la Hormiga Atómica, planea en su ala delta luego que un ultraliviano (una especie de avioneta) lo remolcó hasta soltarlo a 500 metros del suelo. Aprovechó una buena condición climática y estuvo volando durante casi media hora.

-Estar allá arriba se siente volar como un pájaro.

Hangares, una extensión de llanura con pileta, baños y parrillas, y hasta un bar conforman lo que es uno de los cinco centros de vuelo de ala delta del país. Fly Ranch se encuentra sobre la Ruta provincial 2, pasando el conocido barrio privado Área 60, a unos 25 minutos del centro de La Plata, y a 45 minutos de Capital Federal.

El club ofrece vuelo de bautismo para el que quiera conocer la experiencia de volar en ala delta: la actividad es realizada por un instructor certificado que cuenta todos los elementos técnicos necesarios para garantizar la seguridad, incluyendo casco y paracaídas de seguridad, tal cual lo establecen las normas internacionales del deporte.

Además, se puede hacer el curso para obtener la licencia de piloto de Ala Delta por Aerotowing, validada por la Federación Argentina de Vuelo Libre. La licencia es reconocida a nivel internacional por la FAI (Federación Aeronáutica Internacional). La capacitación consiste en tres etapas, y dura entre dos y seis meses.

“Total de evitar un gol, es capaz de volar como un pájaro. Y ya que hablamos del tema, espero que no sufras de vértigo ya que en unos segundos no vamos, ¡a volar!”. Así presentó Eugenio Weinbaum una nota del programa “MDQ para todo el mundo” en un capítulo donde se filmó el Fly Ranch.

Link para ver el programa de MDQ en Fly Ranch:
http://aladelta.com.ar/flyranch/mp4/FlyRa06.mp4

La entidad nace en 1996 como una escuela de vuelo de aladeltismo, en la localidad de Capitán Sarmiento, a 140 km al norte de Capital Federal. Dos años más tarde se mudó al aeródromo Público Gómez, situado sobre Ruta 2 a la altura del km 65, donde actualmente está alojado.

-El club surge con la idea de movilizar el deporte y crear una escuela de vuelo -señaló Lionel Darman a Mirada Crítica, uno de los instructores del aeroclub quien creció entre las alas y las actividades que se hacían en el lugar. Junto a Flavio Galliussi , socio fundador y ex presidente de la Federación Argentina de Vuelo Libre, y el dueño del aeródromo Público Gómez, son los encargados actuales de Fly Ranch.

Con más de 20 años de trayectoria, la entidad tuvo su pasó por la televisión argentina.

No solamente MDQ filmó capítulos en Fly Ranch. En los inicios hicimos mucha publicidad en revistas y trabajamos con varias productoras televisivas que nos hicieron muchas notas: Videomatch, el programa de Susana Giménez, Sin Codificartambién durante tres años tuvimos un programa que se emitía por TyC Sports, Ave Fénix -comentó Flavio a este portal.

Asimismo, el aeroclub bonaerense cuenta con presencia y peso internacional. La alemana Corinna Schwiegershausen , cinco veces campeona mundial en aladeltismo, “es la que más nos visita”, según contó Lionel. Además también pasaron por Fly Ranch el alemán campeón mundial
Guido Guerman, el campeón brasilero Beto Smith, el importante piloto francés Mario Alonzi, hasta la dueña de la fábrica “Moyes” de ala deltas, la australiana Vicki Moyes.

Pero también pilotos de la entidad platense han sido internacionales. En el 2003 y 2017 un grupo de aladeltistas de Fly Ranch participaron en los mundiales realizados en Brasil.

-El mundo del aladeltismo sabe que hay pilotos en Argentina, que somos conocidos porque participamos de eventos internacionales -concluyó el instructor.

El aladeltismo es naturalmente un deporte que se practica en zonas montañosas, donde los pilotos despegan corriendo por una pendiente hasta tomar vuelo. Sin embargo, en Fly Ranch hay un ultraliviano preparado para llevar alas delta al cielo y, entre 3 a 5 minutos, liberar a pilotos a 600 metros de altura.

En palabras de Flavio, este deporte extremo es “la forma más natural de volar y es el que se siente más el contacto con la naturaleza”. Los movimientos y desplazamientos del ala brindan una mayor sensación de libertad, como la de un pájaro al volar. Y se nota en la cara de felicidad de Daniel al bajar de su vuelo.

-Era la primera vez que hacía una actividad así. Ya el segundo vuelo estuvo bastante mejor, lo puede disfrutar -relata el piloto, que trabaja como antenista en torres telefónicas y de radiodifusión-. Volando te sentís más seguro, estar en una torre da más miedo.

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